Pues al final, a ver
si todo el bochorno del Partido Socialista de este fin de semana va a acabar
siendo el guión de aquella película; aquella comedia (con más gracia de la que
tiene lo del PSOE) aquella comedia de "Este muerto está muy vivo".
Si estará mal
planteado, mal ejecutado y mal rematado el modo en el que se han quitado de en
medio a Pedro Sánchez, que hoy nadie en el PSOE se atreve a descartar que el ex
Secretario General pueda acabar volviendo. Es verdad que en política no
recuerdo yo un solo caso de un muerto resucitado... Cuando te vas, o cuando te
echan, lo de volver es casi imposible. Pero, de momento, Pedro Sánchez ya ha
recordado que se queda como diputado. Y, después de lo que hemos visto este fin
de semana, eso de que va a ser fiel a la gestora que encabeza el partido,
sencillamente, no hay quien se lo crea.
Las cosas como son:
la capacidad de Pedro Sánchez como líder es perfectamente descriptible: Se
describe con solo cotejar sus resultados electorales. De mal en peor. Esa es
una evidencia. Pero (de ahí lo de las cosas como son) Sánchez sigue siendo el
único en el PSOE que dice abiertamente lo que quiere: quiere ser presidente con
quien sea. El resto (básicamente Susana Díaz) sigue mareando la perdiz. Él no.
Él hace bandera del "no es no" que coreaban los suyos a la puerta de
la sede del PSOE (que sea un error que tu única aportación a la vida política
sea un no es otra cosa; pero que es claro en eso, queda fuera de toda duda)...
De hecho, dentro del
PSOE (que más allá del quítate tú para ponerme yo, no ha avanzado ni un
milímetro) hay quien dice: ahora no queda más remedio que mantener el no a
Rajoy, para no convertir a Sánchez en un mártir y que la militancia le vuelva a
poner en el sitio del que lo hemos quitado. Esa es la postura de algunos
dirigentes. ¿Tanto temen a Sánchez? ¿Han montado todo esto para mantener la
misma postura del tipo al que se han quitado de en medio?
Esa es la postura de
una parte de lo que queda del Partido Socialista. La otra parte está en ver
cómo viran del "no es no" de Sánchez (y de momento de todos los
demás) hacia una abstención para tratar de evitar las elecciones. Es verdad que
ahora el PSOE se ha quedado sin ninguna fuerza para emprender cualquier
negociación. Tampoco, por tanto, para negociar esa hipotética abstención.
Ahora, el Partido Popular, si se llega a ese punto (el de negociar una
abstención), haría bien siendo generoso. Generoso por mucho que al PP, ahora,
le pueda llegar hasta a interesar una convocatoria electoral.
EDITORIAL MEDIODÍA COPE. 3
OCTUBRE
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