Un poco de paciencia que en nada salimos de dudas. Ya me imagino que la gente tampoco se está tirando de los pelos de los nervios. Pero al fin y al cabo es el final de una cuenta atrás que ha durado casi un año.
Pues se acaba. Esta tarde sabremos ya cuándo vamos a tener gobierno... Dejaremos de hacer cábalas y especulaciones. Felipe VI está ahora en la Zarzuela con el Presidente de la gestora del PSOE; le queda después recibir a Rajoy y cuando terminen -a primera hora de la tarde- el Rey llamará a la Presidenta del Congreso y le dirá algo así como “Ana, ahora sí... Ya os vale, pero por lo menos parece que ahora sí hay un candidato que pueda tener los votos suficientes. Así que monta lo de la investidura”.
Pues se acaba. Esta tarde sabremos ya cuándo vamos a tener gobierno... Dejaremos de hacer cábalas y especulaciones. Felipe VI está ahora en la Zarzuela con el Presidente de la gestora del PSOE; le queda después recibir a Rajoy y cuando terminen -a primera hora de la tarde- el Rey llamará a la Presidenta del Congreso y le dirá algo así como “Ana, ahora sí... Ya os vale, pero por lo menos parece que ahora sí hay un candidato que pueda tener los votos suficientes. Así que monta lo de la investidura”.
Y Ana Pastor montará lo de la investidura para jueves y domingo; o miércoles o sábado, que es casi la única duda que queda.
Bueno no es la única. También aporta un punto de suspense el Partido Socialista. ¿Por qué? Pues porque en el grupo socialista no todos van a votar lo mismo. Por ejemplo, los socialistas catalanes siguen diciendo que van a votar que no. Que por cierto, esto es interesante: los socialistas catalanes dan clases de democracia, de transparencia y resulta que ya saben que van a votar que no; y lo saben antes de reunirse para tomar una decisión. Eso es democracia... Democracia a la búlgara. Estos montan un congreso y la postura oficial acaba con el respaldo del 110 por ciento.
¿Va a acabar esto en divorcio entre el PSOE y el PSC? Pues como la relación tiene mucho de matrimonio de conveniencia, no parece. Como mucho, lo que habrá entre el PSC y el PSOE será un cambio en las reglas de la relación matrimonial.
Hablando de particulares maneras de entender la democracia. Podemos. Ahora vamos a escuchar a Pablo Iglesias alentando, jaleando e incentivando la convocatoria de manifestaciones a la puerta del Congreso el día de la investidura de Rajoy. Pablo Iglesias está a cinco minutos de volver a emocionarse -como dijo que se emocionaba- si el día de la investidura patean a un policía.
Jalear estas manifestaciones -en esto vamos a coincidir la mayoría- es peligroso; es no saber acatar las reglas del juego democrático.
Pero también tienen otra lectura: estas manifestaciones pueden ser el principio del fin de Podemos (un partido que dijo que venía a dignificar la vida política, pero ha terminando enfangándola).
Pueden ser el principio del fin de Podemos porque esas manifestaciones ya no tienen todo el sustrato de cabreo -justificado- de los años de su nacimiento.
Pueden ser el principio del fin de Podemos porque ya se ha visto donde gobiernan que las soluciones mágicas que iban a arreglar todos los problemas eran promesas tan bonitas como mentirosas.
Y pueden ser el fin de Podemos porque la sociedad española no es mayoritariamente violenta ni radical.
Así que pronto quedará solo una duda más: si el PSOE va a sostener en los sillones de las instituciones a quienes dicen que donde quieren estar es en las calles.
EDITORIAL MEDIODÍA COPE. 25 OCTUBRE
Así que pronto quedará solo una duda más: si el PSOE va a sostener en los sillones de las instituciones a quienes dicen que donde quieren estar es en las calles.
EDITORIAL MEDIODÍA COPE. 25 OCTUBRE
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