martes, 13 de septiembre de 2016

QUE PIENSEN EN EL NIÑO


Es imposible quitarse de la cabeza un testimonio que hemos escuchado esta mañana con Herrera en COPE. (Escuchar Testimonio)

Eran las 10 de la mañana y la madre adoptiva de un niño de 4 años llega (rota, desconsolada en un continuo llanto) al cuartel de la Guardia Civil para entregar al pequeño, al que reclama la madre biológica, que lo entregó,   con 18 meses, en pre adopción.

Con independencia de la batalla legal que está en marcha entre la madre de adopción y la madre biológica (discusión en la que reconozco que no me siento capacitado para juzgar: entiendo el dolor de la familia de adopción, pero también la necesidad de la madre biológica por conocer a su hijo); pero digo, con independencia de esa batalla legal, a mí el que no se me quita de la cabeza es el pequeño.

Con 4 años, un niño ya es muy consciente de lo que pasa a su alrededor. Ya es capaz de contarlo a su manera y , sobre todo, es capaz de recordar lo que para él es una experiencia feliz... O, como en este caso, traumática.

Este pequeño va a estar durante los próximos días -me temo que más bien meses- en medio de ninguna parte, hasta que haya una decisión judicial definitiva. De momento, el niño es la verdadera victima de una batalla legal que seguro que se le escapa. Pero que es él quien más está sufriendo.

¿De verdad no se podía haber resuelto de otra manera? De verdad no había otra manera legal de afrontar este caso.  Ya digo, con independencia de la batalla legal en sí misma entre la familia que ha cuidado al niño y la madre biológica, ¿no hay un ápice de sentimiento en la aplicación de la justicia? ¿Ni siquiera con un niño de 4 años...?
Algo se ha hecho mal si hay que entregar al pequeño en un cuartel de la Guardia Civil antes incluso de que haya una decisión final... Además de legalidad, hay casos -como el de este pequeño de 4 años- en los que la justicia debería aplicar también la humanidad. 

EDITORIAL, MEDIODÍA COPE. 12 SEPTIEMBRE



Momentazo en Mediodía COPE


Cristina Martín Lorenzo explica que  con positivismo y "sin ser una superwoman"   logra cada día ser madre de trillizos y empresaria y no morir en el intento.


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