martes, 27 de septiembre de 2016

MADRID ARENA: CINCO MUERTAS, CUATRO AÑOS DE PRISIÓN

Ahora vamos con la cosa política. Total, muchos cambios en ese capítulo no hay. Seguimos donde estábamos: España sin gobierno, de camino a otras elecciones y en el PSOE con Pedro Sánchez que deja claro que no está dispuesto a irse ni con agua caliente; y con sus críticos lanzando casi espumarajos por la boca cuando se acuerdan de él.

Ya digo, ahora vamos con eso. Antes, sentencia del caso Madrid Arena. Hay que hacer memoria. Hablamos de aquella fiesta de Halloween del año 2012, que se celebraba en un pabellón, el Madrid Arena,  y en el que murieron 5 chicas. 5  chicas que fallecieron asfixiadas, aplastadas. Entre otras cosas porque cuando iban a salir de una fiesta en la que había más gente de la que cabía en el pabellón, se encontraron hasta con las salidas cerradas, los vomitorios ocupados...

Eso es lo que considera probado la sentencia que se ha conocido este mediodía. La sentencia en la que se reconoce también como probado que el empresario que organizó esa fiesta en la que murieron las cinco chicas tenía la intención de hacer dinero casi a cualquier precio, sin reparar en las medidas de seguridad ni en los límites del aforo.

Si eso es lo que dice la sentencia (que es lo que dice la sentencia) lo lógico sería pensar que al responsable de todas esas negligencias -que dejaron cinco chicas muertas- le habrá caído una condena contundente ¿No? 

Bueno, pues son 4 años de cárcel para ese empresario, que se llama Miguel Ángel Flores. 4 años de prisión. 5  niñas muertas. Es imposible no cruzar esos dos datos: menos de un año de prisión por cada una de las chicas muertas.

Como es imposible, por mucho que lo intentemos, es imposible ponerse en la piel de las familias de las víctimas, de lo que estará pasando por la cabeza de esas madres, de esos padres.

Dicen: "No, si es que, con la ley en la mano, no se puede hacer otra cosa...". Pues entonces lo que parece es que lo que hay que cambiar es la ley. Una ley que es indulgente con la codicia; que parece indulgente con la avaricia y con la temeridad.

Claro que, para que haya cambios en la ley, tiene que haber legislador. Y para que haya legislador, hombre, conviene que haya gobierno.

Y no parece que lo vaya a haber antes de que votemos por tercera vez en diciembre. No parece...

No parece entre otras cosas -fundamentalmente- porque Pedro Sánchez ha demostrado que maneja a su antojo a todos esos líderes de su partido que hoy vuelven a pedirle que se marche, que ha hecho de su Partido un partido perdedor; que le van a votar en contra (que es lo que le han dicho hoy Susana Díaz, o los socialistas de Aragón).

A Pedro Sánchez todo eso le entra por un oído y le sale por el otro.

Porque él se conforma con ver pasar el tiempo, tratar de llegar como candidato al 18 de diciembre y jugarse su última carta para después, si puede, ser presidente. Con Podemos o casi con quién haga falta.

EDITORIAL MEDIODÍA COPE. 27 SEPTIEMBRE

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