Pues aún ni se ha abierto solemnemente la Legislatura (eso será mañana) pero el Partido Popular, en los días que llevamos, ya se ha dado cuenta de que para ellos va a tener el sabor del aceite de ricino.
Después de que toda la oposición, ayer tarde, se uniera para pedir que comiencen los trámites para derogar la única reforma educativa que ha tratado de aplicar el Partido Popular, hoy más aceite de ricino.
Esta mañana estaba el ministro de Educación con Herrera y le decía que, pese al desplante, él sigue viendo un resquicio para alcanzar un acuerdo, un gran pacto por la Educación. Es verdad que se puede (y el ministro tiene el perfil dialogante que se requiere). Ahora, visto lo visto, que Méndez de Vigo se cubra bien las espaldas.
Porque, de momento, por lo que se ha visto en las primeras escaramuzas de esta Legislatura antes de abrirla, hay grupos que no son de fiar. Y eso no facilita mucho los acuerdos, precisamente. No abona la confianza necesaria para cerrar pactos.
Por qué lo digo... Por lo que ha ocurrido esta mañana en el Congreso... ¿Qué ha ocurrido? Bueno pues que se ha roto un pacto, el único pacto que se había alcanzado por unanimidad. ¿Y para qué era ese pacto de todos? Para repartirse sillones. Es así. Para eso sí son capaces de ponerse de acuerdo; ese es más fácil que el de la educación. Pero ese es otro tema.
El caso es que todos (todos eh, también los de Podemos o los de Ciudadanos, que no querían sillones) se habían repartido las presidencias de las comisiones parlamentarias... Y otra vez la pregunta: ¿Qué es eso de la presidencias de las comisiones parlamentarias? Pues resumiéndolo mucho, un plus en la nómina para el que la preside (que también tiene más trabajo, todo sea dicho).
El caso es que el PP, en virtud de ese acuerdo, quería nombrar al ex ministro Jorge Fernández Díaz presidente de la comisión de Exteriores...
El PSOE, y también Ciudadanos, habían dicho hasta las 10 de la mañana que no les gustaba ese nombramiento, pero que iban a cumplir el acuerdo y no presentarían un candidato alternativo. Hasta las 10 de la mañana. A las 11 ya no. Los dos han cambiado de criterio y han forzado al ex ministro a dar un paso atrás y, en la práctica, a renunciar.
Lo de menos es que Fernández Díaz presida una comisión o la deje de presidir. Lo de más es: ¿Se pueden alcanzar pactos, es de fiar alguien que, a la primera de cambio, convierte en papel mojado un acuerdo?
El PSOE o Ciudadanos no han vetado a Fernández Díaz... Eso es pecata minuta. Lo que han hecho es faltar a su palabra. O han engañado, como se prefiera.
Y eso, antes incluso de que se abra la Legislatura.
EDITORIAL MEDIODÍA COPE. 16 NOVIEMBRE
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