lunes, 28 de noviembre de 2016

GUANTANAMERA PARA CASTRO

Nos vamos a situar en un momento en Cuba. Allí tenemos a dos periodistas de la Cadena COPE. Porque allí, en la Plaza de la Revolución, en una hora arrancan los actos con los que el régimen llama a despedir al dictador Fidel Castro.

Una despedida que va a ser larga, muy larga. Desde la Plaza de la Revolución los restos de Castro recorrerán la isla, desde La Habana hasta Santiago de Cuba. A lo mejor conviene volver a ver estos días aquella película, extraordinaria, de Gutiérrez Alea, "Guantanamera". Allí se ve la locura que supone mover un cadáver en Cuba; la locura burocrática, la miseria de la Cuba real. El traslado de los restos de Fidel va a ser muy distinto al traslado del aquel cuerpo de Guantanamera. Porque esa es la Cuba que deja el dictador: una Cuba de facilidades, de boato, para la elite (para la casta) del régimen. Una cuba de penurias, de cartilla de racionamiento y de todo tipo dificultades para los cubanos.

Ninguna muerte merece celebrarse; pero este muerto (que persiguió, maltrato y asesinó a parte de su propio pueblo) no merece ningún elogio... Ninguno.

Ahora vamos hasta Cuba...Volveremos también en este Mediodía a Bagdad... Allí está Ángel Expósito y parte del equipo de La Tarde. Están muy cerca de las zonas donde se combate cuerpo a cuerpo con los terroristas del auto denominado Estado Islámico. Y allí, en esa batalla ente la libertad y los fanáticos, hay un cuerpo de los boinas verdes españoles instruyendo al ejército Irakí y jugándose el pellejo... Jugándose el pellejo por todos. Por nuestra seguridad.

Pero además de estar en las calles de Cuba y de estar en un búnker de Bagdad, en este Mediodía vamos a hablar de esa chica, de esa niña de 13 años que este fin de semana ha estado a punto de morir por un coma etílico en Madrid. Cuando digo a punto de morir, digo a punto de morir... Si no llega a ser porque sus compañeros de botellón, al verla desplomarse, pararon a un coche, la conductora le echó arrestos, cargó a la niña en el coche y la llevo de inmediato al hospital. Eso le salvó la vida.

Por eso me ha llamado la atención lo que nos decía el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Que el padre de la niña le había dicho que en el fondo no había sido más que una borrachera. ¡Su hija de 13 años estuvo a punto de morir!

Está bien que exijamos más controles para evitar que se siga vendiendo alcohol, más seguridad para evitar que se den estos botellones en los que participan menores.

Pero para evitarlo el trabajo, siempre, tiene que comenzar en casa. 


EDITORIAL MEDIODÍA COPE. 28 NOVIEMBRE

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